La
temperatura promedio anual es de 17ºC, y el promedio para los meses de
junio, julio, agosto y septiembre es superior a los 21ºC. El invierno es
muy suave, con una temperatura promedio en los meses más fríos que no
baja de los 10ºC.
La temperatura del agua es cercana a la temperatura atmosférica, lo
que corresponde a una relativamente pequeña masa de agua en la escala en
la que influye el proceso atmosférico. Esta situación hace la inercia
termal de la laguna menor que la del MediterráneoLos numerosos vestigios y yacimientos arqueológicos nos hablan de pinturas rupestres al abrigo de sus cuevas, del periodo ibérico, del esplendor del Imperio Romano y de su precisión urbanística y su gusto por las manifestaciones teatrales, de ciudades visigodas, de medinas árabes, de castillos, torres de vigilancia, de templos e iglesias de la cristiandad, de edificios civiles y militares... Todo el patrimonio cultural, histórico, artístico y arquitectónico aparece dibujado en la diversidad de oportunidades para ser visto y admirado, ya sea a través de cada espacio temático de la amplia red de museos de la Región, ya en los lugares donde fueron erigidos dichos monumentos para su uso. La Región de Murcia se convierte así en una tupida tela impresa donde el pasado queda reflejado, para su contemplación, bajo la forma de vestigios palpables de ese pasado hecho presente.
El litoral no es sólo el lugar idóneo para los amantes de las actividades acuáticas y del tradicional turismo de sol y playa, además de todo ello allí el visitante puede encontrar espacios de interés ecológico como las Salinas de San Pedro del Pinatar (en el linde con la provincia de Alicante) o el espacio natural de Calblanque, en plena costa mediterránea, muy cerca de La Manga y el pueblo costero de Cabo de Palos.
Junto a la costa, el interior ofrece todo un rico patrimonio de parajes y reservas naturales. Del Parque Natural de Sierra Espuña al Parque Natural del Valle, desde los espacios naturales de interés ecológico como la Sierra de la Pila (Fortuna, Abarán, Blanca y Molina) o la Sierra del Carche (Jumilla), hasta el Macizo de Revolcadores (Moratalla) o lugares de interés como las Fuentes del Marqués (Caravaca de la Cruz) o el Salto de la Novia (Ojós). En las tierras del interior, el visitante puede encontrar también lugares de singular atractivo como sus embalses, pantanos y cauces fluviales, donde poder completar una intensa oferta de turismo activo al abrigo de áreas recreativas con todos los servicios necesarios o dejarse llevar por los atractivos de rutas que le introducirán en el conocimiento directo con el patrimonio cultural y natural de esta tierra, tales como la "Vía Verde", un sendero de 48 km de longitud que une las poblaciones de Baños de Mula con Caravaca de la Cruz. El Patrimonio Natural de la Región de Murcia le está esperando.
Fuera de las fértiles vegas, se daban el trigo, el olivo y la vid, que es tanto como decir pan, aceite y vino: las tres columnas principales de la dieta mediterránea.
En la costa, decir, por ejemplo, caldero es invocar arroz, pescado (mújol, rape, mero), cocinados en perola de hierro, presencia de pimiento de bola y ali-oli. Hay que contar con los pescados hechos a la sal, en el horno. Huevas de mújol, mojama de atún, langostinos del Mar Menor. En la misma aventura no podemos prescindir del pastel de cierva, relleno con huevo y carne. Si nos gusta el pescado y estamos en Águilas, hay que pedir moraga de sardinas, o el arroz que aquí se hace a la piedra. Si reclamamos la cocina de la Huerta de Murcia, arroz y habichuelas, olla gitana, cocido de pava con pelotas, michirones, guisos de pollo o conejo. Cocina de puchero en la que la imaginación ha salvado la modestia de la materia prima: arroz con verduras, cocido con pelotas. La huerta nos impresiona de nuevo en las ensaladas y en las mil combinaciones que permitan las verduras de la tierra. El cerdo ha sido básico en la economía de la huerta y su aprovechamiento absoluto. A la brasa o a la plancha, sin olvidar una apetitosa gama de embutidos (morcón, longanizas, morcillas...).
Otra gran opción es la del interior. Para los días nublados y lluviosos, las migas ruleras, hechas a base de harina con aceite, agua, sal y paciencia. Gazpacho jumillano, gazpacho de Yecla, perdices escabechadas o arroz con conejo. Si es el tiempo, en Calasparra, arroz con caracoles. En el Valle de Ricote, tiernos corderos asados al horno moruno. Excelentes y cada vez más pujantes quesos de cabra, frescos y curados, al vino, al pimentón... Dulces de fruta que han constituido una activa industria... Excelentes mermeladas, conservas confitadas. Y mieles en las que se advierten los más delicados aromas de estos campos. Y especias y condimentos que merecerían, como los dulces y la pastelería (tocinos de cielo, mazapanes, yemas de Caravaca, almendrados), un capítulo aparte. Además, en la Región de Murcia se cultivan viñas y se crean vinos desde los tiempos de los romanos. Junto a los del Campo de Cartagena, destacan los de Ricote y, por supuesto las tres Denominaciones de Origen: Jumilla, Yecla y Bullas. Vinos blancos, tintos y rosados ricos en matices. Para todos los gustos, para todos los paladares.
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